Jimmy Butler, altanería injustificada

A menos de un mes del comienzo de la mejor competición del mundo y a pocos días del comienzo del training camp de las franquicias de la NBA, saltaba la noticia tras exclusiva de Shams Charania por la que Jimmy Butler habría declarado a Tom Thibodeau, entrenador de Minnesota Timberwolves, la decisión de no firmar la extensión con los Wolves y su deseo de ser traspasado.

El propio alero facilitó a su entrenador sus tres destinos preferidos: Nets, Clippers y Knicks. Tres franquicias lejos de los deseos de todo jugador de intentar progresar deportivamente en busca del ansiado anillo, tres bloques en plena reconstrucción, con mucho espacio salarial para acometer el próximo verano (fecha en la que vence el actual contrato de Butler) una inversión máxima en torno a un contrato multianual de 190M$ en cinco temporadas, para un jugador que está lejos de ser un líder para un equipo con anhelos de grandeza.

Muchas franquicias tienen puestas sus vistas en el próximo verano; además de Butler, estrellas NBA como Kevin Durant, Kawhi Leonard, Klay Thompson o DeMarcus Cousins, DeAndre Jordan o Kemba Walker, saldrán al mercado a ganarse un contrato histórico en el baloncesto.

Tras varias temporadas navegando por la parte baja de la Conferencia Oeste, el movimiento de Scott Layden y Thibs para hacerse con Butler convenció a unos Bulls que buscaban nutrirse de jóvenes con talento y picks altos para facilitar su vuelta a empezar. Zach LaVine, un jugador de talento que no cumplió con las expectativas y Kris Dunn, un base de dirección inconsistente, hicieron las maletas dirección Illinois junto al pick 7, el de Lauri Markkanen.

Ese movimiento, arriesgado por dos temporadas de Butler, parece haber dado un giro de 180º y se ha vuelto en contra de unos Wolves que se presentaron en playoffs tras 14 temporadas fuera de la postemporada.
Pero, ¿por qué se quiere ir Jimmy Butler de los Timberwolves? El ego del texano no conoce de vestuarios compartidos, la ascendencia de Karl-Anthony Towns en el de los Wolves, a pesar de llevar solo tres temporadas como profesional es mayúscula. El liderazgo demostrado de ‘Big KAT’ ha sido forjado partido tras partido, derrota tras derrota, entrenamiento tras entrenamiento, y, a su lado, Andrew Wiggins, fiel escudero con el que la relación de Butler por ser el ‘jefe’ del perímetro ha dado lugar a más de una discusión y enfrentamiento.
Como prueba de la mal rollo entre las estrellas de los Timberwolves, se publicó un tuit, posteriormente borrado, del hermano de Andrew Wiggins, Nick, en el que citaba a Charamia con un ‘Hallelujah’

El tiempo juega en contra de Minnesota; plantillas cerradas al 95% para el inicio de temporada, voluntad de un jugador importante de marcharse, último año del jugador (podrían ser dos de ejecutar la player option) y una persona que no se marchó de la mejor forma de Chicago y que tampoco se marchará de buenas maneras de los Wolves. La opción más viable y que parece convencer a Thibodeau es contar con Butler durante esta temporada, esperar que la química del vestuario no haga reventar la franquicia, clasificar a playoffs y luchar por dar un paso más en el salvaje Oeste mientras Butler renuncia a su player option para firmar por otra franquicia como agente libre el próximo verano.

Quien realmente sale como perdedor es Tom Thibodeau, al que la franquicia le entregó plenos poderes en la confección de plantilla en 2016 y al que ahora la decisión de Butler, con quien ya compartió plantel en Chicago, le deja en una situación difícil, puesto que fue el principal valedor del cambio de Dunn, LaVine y Markkanen por solo una temporada, o dos de cumplirse la de este año, de Jimmy Butler.

El cambio en la gestión de los jugadores para con las franquicias está invirtiéndose. En apenas dos temporadas nos hemos encontrado ya con tres jugadores, tres estrellas, que han pedido salir de sus franquicias. Durante la temporada pasada fue Kyrie Irving quien solicitó salir del cobijo de LeBron y se marchó a Boston, el presente verano, Kawhi Leonard hizo lo propio para salir de San Antonio y ahora Jimmy Butler, tras rechazar a comienzos del estío 100M$ por cuatro temporadas, quiere salir de Minnesota.

¿Qué se obtiene con Butler? Un jugador de gran talento, poco liderazgo, nula empatía con el grupo y en el que la única manera de hacer brillar un sistema con él en el roster es darle las llaves de una franquicia y rodearlo de jugadores con menos brillo, que asientan la dirección de un jugador. ¿Merece la pena afrontar una reconstrucción con él? Brooklyn, por ejemplo, está saliendo de una de las peores caídas vistas en la NBA, la hipoteca casi eterna contraída con Boston llegó a su fin, y los Nets están empezando a competir con talento, gente joven y con mucho recorrido esperando atraer a su mercado a una estrella que les haga dar el salto de calidad para luchar por el Este. Los Knicks, por su parte, tienen a su gran figura en la enfermería; Porzingis sigue recuperando su maltrecha rodilla, y Fizdale, su nuevo técnico, tiene un roster joven en el que se espera que sumen minutos y no demasiadas victorias para optar a un pick alto en el próximo draft y atraer a una superestrella a la Gran Manzana.

Sea como fuere, parece una medida a pensar detenidamente el ofrecer un contrato multianual, mientras ocupas gran parte de tu tope salarial, en un jugador que ha salido mal de dos vestuarios, el cual su mentor y actual entrenador no ha sido capaz de reconducir por la vía del ‘equipo’ antes del ‘yo’ y en el que es complicado la convivencia con otra estrella del nivel, igual o superior al de Jimmy Butler, quien ha demostrado, aun metiendo más de una veintena de puntos por noche, estar lejos de representar lo que una estrella de la NBA debe reunir para considerarse como tal.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*